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Espacios verdes: La naturaleza y el arte

Ya Alberto Magno en el siglo XIII hablaba de la importancia del jardín y de que éste fuera un lugar “donde puedan refrescarse los sentidos y donde pueda descansarse con placer” (“De vegetabilibus”). Esta aseveración mantuvo vigencia a través de los tiempos y la ejecución de jardines fue acercándose a la tarea del artista a la vez que acompañó el desarrollo de las distintas culturas y se impregnó de su filosofía.

Resulta evidente que aquel concepto de San Alberto se impone hoy más que nunca cuando estamos inmersos en un ritmo de vida que en gran parte contradice las necesidades humanas. Pero...¿cualquier jardín puede refrescar los sentidos y permitir descansar con placer? ¿No hay acaso jardines en los que nos sentimos desasosegados o con cierto desagrado aunque no sepamos por qué?  Si nos planteamos estas cuestiones caeremos en la cuenta de que un buen jardín debe reunir ciertas condiciones por lo cual no debe ser fruto de la improvisación sino una expresión de arte y todo arte exige que quien lo practica posea creatividad, una sólida preparación teórica y habilidad para manejar las técnicas que le permitan canalizar el impulso creador. La preparación teórica comprende principios estéticos destinados a lograr una armonía perceptible al hombre integral y un conocimiento meticuloso de las plantas que permita su correcta utilización de acuerdo con las diversas condiciones del lugar (dimensiones, clima , asoleamientos, visuales); dicha preparación unida a la técnica adecuada logra la concreción de espacios acordes con las necesidades interiores y externas de sus dueños.

Un jardín bien planteado debe armonizar con la casa a la que pertenece, por lo cual también puede corregir los desequilibrios que ella pudiera presentar. Además, debe ser interesante durante todo el año, es decir, tiene que contar con una estructura dinámica que evolucione con las estaciones. Un lugar así no resulta necesariamente caro sino que la multiplicidad de recursos disponibles hace posible el logro de lugares hermosos y funcionales que requieran bajo mantenimiento. También es interesante considerar que un proyecto integral puede ser ejecutado en etapas, de modo que los gastos necesarios se repartan en cierto tiempo y resulten aligerados.

El otoño es un buen momento para rediseñar el jardín tanto como para renovar estructuras de suelos que pueden quedar agotados o debilitados después del fuerte requerimiento de nutrientes producido por la actividad vegetal de primavera-verano.
   

 

Te Quiero Verde - Paisajismo